sábado, 18 de julio de 2020

Jorge Riechmann (España, 1962)



GRAFITIS PARA NEANDERTALES





1
Los poetas
recordaron a los filósofos
que el asombro de existir

es tan cotidiano tan inmediato tan sólito
como el frescor del agua
como el verde de las hojas
como tu voz que canta

2
Los filósofos
en su cabaña y los erizos
diría Lupe Grande
meditando en su hotel…
Y los poetas, los egodinámicos poetas:

adelgazarse, borrarse, desaparecer

(zoología recreativa)



A Ñor le sacaba de quicio la cháchara de la autoayuda sobre la “zona de confort”. El problema de la comodidad, sostenía, no es la comodidad: son los privilegios.



Al es lo que hay
le mondamos el es —propone Ñor
echando mano de su navajita de bolsillo

y del lenguaje de la claudicación
brota la palabra de la maravilla
lo que hay
(junto con lo que hubo
y lo que podría haber)

Lo que hay, eso que nos asombra
a poco que prestemos atención
Lo que hay, eso que nos asombra
a poco que prestemos atención
Lo que hay en nuestro mundo
y también extramuros de la ciudad humana
Lo que hay, espigas y murmullos
y éxtasis y cortinas y juegos infantiles
Lo que hay, la soberanía del hayedo
y el vuelo del colibrí

Lo que hay por ejemplo con Santóka:
“Yo, ahora, aquí:/ el azul del océano sin límites”

(enfermamos al oír decir “es lo que hay”)



No pensar
en términos sociológicos
más de media hora diaria

—se prescribía a sí mismo Ñor

(automedicación)




Grafitis para neandertales

Eolas ediciones



(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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