viernes, 17 de julio de 2020

Adalber Salas Hernández (Venezuela, 1987)


XLIX - Donde Ovidio sueña con Aracne

(Tristia, Publio Ovidio Nasón)

 


Anoche
soñé que una araña venía hacia mí,
dejando su baba tibia
y blanca sobre la cama.
Mi cuerpo estaba inmóvil, arropado.
Al llegar a mi oído, la araña
movió sus ocho patas, sus ocho
ojos, su cuerpo enloquecido
de geometría, y me dijo su secreto.
Que no tejía para nadie, dijo.
Que sus telas sólo valían para cazar, dijo.
Que cada hilo era una frontera entre la vida de la muerte, dijo.
Que las moscas eran los mensajeros de los dioses, que
arrancan el alma del cuerpo cuando éste se pudre, dijo.
Que por eso las atrapaba y devoraba.



(Fuente:  Ablucionistas. com)

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