Un hombre muerto
Un día
cualquier día
un hombre va a la cama
y se queda dormido
en su tibia mortaja
y ya no se levanta
y ya no siente nada
ni siquiera las lágrimas
de la mujer amada
que ruedan
por la almohada
como una lluvia triste
desde la madrugada.
Afuera cantan gallos
en las sombras lejanas.
No sabe que está muerto
¡Por dios! No sabe nada
que la muerte llegó
como un halcón de caza
como una despedida
como una sombra alada
y voló por los aires
abriendo las ventanas
y giró como un trompo
y se posó en la almohada
donde el hombre dormido
ya no soñaba nada.
.
Del libro El rey de los pobres.
(Fuente: Somari colectivo literario)
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