El acta de
un testigo
Traductor Elías
Letelier.
Veinte
mil asfixiados al día.
Cada
semana desaparecía una ciudad.
Y
cuando la matanza no iba suficientemente rápida
Niños
eran lanzados a las llamas,
Vivos,
Como
patatas.
Nadie
olió nada
No
pasó nada.
(Fuente: Poesía de ElToro de Barro)
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