Calma
El
sol teje su luz en todo el bosque.
Una
estela de polvo es cada rayo.
Dicen
que por aquí se asoma el alce
En
la bifurcación de los senderos.
Hay
silencio en el bosque y hay sosiego,
Como
si no estuviera, en el recóndito
Valle,
embrujada por el sol la vida,
Sino
por un motivo diferente.
En
realidad, no demasiado lejos,
La
hembra del alce va entre la maleza
Y
la arboleda la contempla absorta:
Es
por eso que el bosque está tan calmo.
La
hembra come los brotes silvestres;
Se
oye un sordo crujido cuando roe
Los
gajos tiernos, y le roza el lomo
La
bellota que oscila en una rama.
La
hierba de San Juan, la melampira,
La
margarita, el epilobio, el cardo,
En
el embrujo del encantamiento,
La
espían a través de los arbustos.
En
todo el bosque tan sólo el arroyo
En
el barranco, pleno de armonía,
Repite,
en voz sonora o apagada,
Este
acontecimiento extraordinario.
Resuena
en la garganta de los bosques
Y
llega en ecos al aserradero:
Pareciera
que quiere decir algo,
Acaso,
casi con lenguaje humano.
[Versión
de Pablo Anadón]
(Fuente: El trabajo de los días)
(Fuente: El trabajo de los días)
No hay comentarios:
Publicar un comentario