viernes, 30 de octubre de 2026

Hermann Bellinghausen (México, 1954)

 

 

OFRENDA EN UN LUGAR COMÚN 

 

La rosa tiene pálidos labios
y mejillas blancas,
muy blancas.
Afecta un arco con gracia
cuando desfallece.
Aún cenicienta,
la rosa es la rosa.
 
Zempazúchil no.
Carece de orden,
sus pétalos bordan una greña confusa
sin rumbo ni garbo.
Sólo sabe una cosa: amarillo, y eso
de milagro.
 
Deja por último
Decirte otra cosa.
 
Zampazúchil no sabe nada de nada
pero en Muertos le toca dar vida.
A la rosa no.
La rosa es la rosa.
_
(a la memoria del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quién tuvo una grandísima cantidad de amigos; yo fui uno más entre ellos).
Hermann Bellinghausen
 

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