jueves, 1 de octubre de 2026

Sandra Cisneros (Chicago, EE.UU., 1954)

 

 

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ESTOY TAN DEPRIMIDA QUE ME TIRARÍA AL RÍO QUE HAY DETRÁS DE MI CASA, PERO NO LO HARÉ PORQUE TENGO TREINTA Y OCHO AÑOS Y NO DIECIOCHO.

 

Tráeme algo de beber.
Necesito pensar un poco.
Papel. Bolígrafo.
Y me haría falta el hedor
de un buen puro, aunque
brille el sol.
Los mirlos en los árboles.
Los mirlos en mi corazón.
Plumas rotas y alas rígidas.
 
Podría tirarme.
Pero no lo hago.
Podrías matarme.
Pero no lo harás.
 
Los mirlos
se llaman unos a otros.
Las largas horas.
Las largas horas.
Las largas horas.
 
 
 
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en "Loose Woman: Poems", Vintage Books, Nueva York, 1995. Versión de Jonio González. En la imagen, Sandra Cisneros (Chicago, EE.UU., 1954) por Ulf Anderssen.



I AM SO DEPRESSED I FEEL LIKE JUMPING IN THE RIVER BEHIND MY HOUSE BUT WON'T BECAUSE I'M THIRTY EIGHT AND NOT EIGHTEEN

 
 
Bring me a drink.
I need to think a little.
Paper. Pen.
And I could use the stink
of a good cigar- even
though the sun's out.
The grackles in the trees.
The grackles inside my heart.
Broken feathers and stiff wings.
 
I could jump.
But I don't.
You could kill me.
But you won't.
 
The grackles
calling to each other.
The long hours.
The long hours.
The long hours.

 

(Fuente: Jonio González) 

Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Santa Rosa, La Pampa, 1929 - 2010)

 

 

AGONIAL DOS 

 

esperas que baje el ángel de los alerones sarmentosos el santo de cáscaras de los montes overos el ángel de maderas voladoras el santo pájaro de lomos endoloridos punzados por el sol de cogote azafrano esperas que se te acurruque en el oído y te envihuele y te envihuele con tréboles amarillos esperas que baje el ser de rodillas imantadas el roedor de las bayas desmoronadas esperas que venga entre zumbidos verdes el rumoroso comedor de la leña-de-vaca la ganosa hembra del pecho colorado el ángel de pies comidos las muchachas que ríen en las tripas a esperas al santo de los ponientes el achicharrado pájaro del corazón esperas al ser que mengua el que cordoneará tristes viudos vidalitas partidas al ángel violeta para hechizarte la guacha boca al santo pájaro de bullonas chauchas el ser que va sembrando como un oculto matrero ceremonioso solitario los hijos de los caldenes mori bundos ajenados la delación del cuerudo el pistoletazo fragoroso el aullador ensartamiento la despedida de la vicenta a dónde irás con este sol más allá de las bendiciones más acá de los juramentos más afuera del veladito más adentro de las lloronas el ángel con el color de otro aire?
.....

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Luis Luchi (Buenos Aires, 1921 - Barcelona, 2000)

 

 

La imagen muestra una persona que lleva un sombrero oscuro tipo boina y una bufanda. Tiene el cabello claro y algo despeinado. El fondo está desenfocado, con formas indistintas que podrían ser vegetación u otros elementos. La imagen está en blanco y negro, y no contiene texto visible. 

 

 

OCTUBRE



Color de pureza en las flores
decisión de revoluciones.
El fresco temblor nocturno
distiende su contraído semblante
y sopla un chorrito de leche
para cortar la oscuridad cerrada.
El cielo tan alto como las estrellas,
la espalda húmeda
por el beso que ha puesto en mis labios
la noche de octubre.
Octubre,
mi mes de besos puestos en mis labios.
Las aromas ya se sienten;
están. Estoy impregnado de Octubres
buenos y malos y sin importancia
Soy Octubre jardín y cambiante,
mi piel es nueva, mi lamento es otro.
Comienzo el año en Octubre
porque soy jardín y cambiante,
Comienzo el año en Octubre sereno.
 
(De Poemas de las calles transversales)
 

(Fuente: Marcela Machado) 

Alfredo Saldaña (Toledo, España, 1962)

 

 

FOSA COMÚN 

 





 

 

Él, que fue en los atardeceres nevados de su patria

la pesadilla de Dios, que horadó como una bestia las ingles

doradas de las cándidas, que sobrevivió en el desastre azul

de una biografía equivocada y arrasó con la lengua

los escenarios atroces de su deseo, hoy es en las miradas

perdidas de los tristes la noche acogedora de su sueño

o su inmortal traición, la precisión del labio que gotea

sangre abyecta, saliva o lava y pasión arrebatada a otro

miembro sin duda más violento, el desencajado de su cuerpo

en el sensacional naufragio de todas las primaveras.

Fue la sombra de nadie reflejada en el sueño de una noche.

¿Será feliz un día junto a ti?, ¿habrá de creer que todo esto

fue solo un castigo ejemplar que su conducta mereció?,

¿verán al fin sus ojos la luz que los cegó?

Estuvo en la tierra, allí besó tus párpados transparentes

y tu perfil de plata. Condenado al silencio pronunció

tu nombre y ya para siempre lo adoró. Pasó, pasó de largo y

tuvo la fuerza un día de un cuerpo hinchado de pasión, más no pudo ser.

Conoció las desgracias de los hombres y entre las desgracias

de los hombres su recuerdo sigue vagando todavía.


 


Alfredo Saldaña. Sanar la herida. Huerga & Fierro Ed. 2025

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Carolina Pihelgas (Estonia, 1986)

 

 

 

"Sin límites"

 


 
 
 
 
 
Briznas de hierba en el dorso de la mano, sin límites el cielo,
parece hondo, como en la infancia. Una bandera triste
frente a la casa, ella quisiera que el viento la hiciese reír,
desenrollase sus pliegues y dobleces, alisase las arrugas.
En el camino de vuelta: los contornos del bosque no ocultan
el amor a lo radiante, el tiempo regresa a los umbrales
de los recuerdos, como esas bóvedas de sol que brillan en
el rocío. Nada está perdido. En lo alto de un poste un nido
de cigüeña, en la zanja de la senda el viento ondea por ciudades
de correhuela. El atardecer recorre las riberas aterciopeladas
como si fueran pómulos suaves.
 
 

Carolina Pihelgas, incluido en Revista Kametsa (7 de agosto de 2021, Perú).
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Joaquín O. Giannuzzi (Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004)

 

 

 

Lluvia nocturna detrás de la estación de servicio

 

Bajo la lluvia nocturna, una tumba caótica
de cosas abandonadas a sí mismas
que demora en cerrarse. Pero todavía el conjunto
puede volverse creador sobre su propio sueño.
En esta decantación del desorden
una fría suciedad pegajosa, un estado de frontera
de objetos a punto de perder su identidad.
En la inmóvil confusión gotea el agua
silenciosa. Envuelve llantas reventadas,
botellas astilladas, ruinas de plástico, recipientes chupados,
cajones despanzurrados, metales llevados
a un límite de torsión, quebraduras,
andrajos no identificados, asimetrías tornasoladas
por la grasa negra. He aquí una crisis de negación
en esta abandonada degradación intelectual
de criaturas seriadas, nacidas a partir
de la materia martirizada, la idea y el deleite
y que fueron manipuladas, raspadas, roídas, girando
sobre chapas rígidas y correas de transmisión
y en definitiva condenadas por lo monótono.
Pero en aquella derrota humana de las cosas,
en los desperdicios mojados podían descubrirse
figuras creadas a partir de la mezcla,
diseños irreales arrebatados a lo fortuito:
y entre gotas de lluvia y aceite quemado
una intención de belleza y de formas cumplidas
bajo la maloliente oscuridad.
 

Joaquín Giannuzzi - Poema La Desaparición

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)