Ejido
La ciudad perdió
su expectativa de lluvia
ni con las lágrimas
guardadas bajo tierra
alcanzará a llegar al río
brote de porfía
inescrupulosa tendencia
a dejar las cosas
a mitad del agua
su ademán es
cruzar a la otra orilla
pero siempre peca por lo mismo:
cambia de río a mitad del caballo
no aprende más
siglos de alma pudriéndose
creyendo que un día
al desencarnar
pondrá su estupidez a resguardo
/a su autoestima de moribunda
le hicieron creer que es
"la ciudad más linda del mundo"
si habláramos de Madrid
bien se podría decir puñetas
pero es Buenos Aires
que con diez volúmenes de sombra
ata a su cuello las piedras
de exageradas demoliciones
para completar su catastro de angustia.
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