SEÑAL
El tiempo que falta se ha consumido
como un grito que se apaga
y ellos
sólo han cegado sus ojos antes del nuevo diluvio
llamaron a la noche por su nombre verdadero
pero no se compadecieron de los expulsados
del reino
no cantaron plegarias a la luna
no clamaron por sus dioses con poderes de antaño
ni tuvieron clemencia por los dementes
se llevaron las cruces que fueron abandonadas
sus manos recogieron los restos de sangre
ocultaron sus deslices
todo se repite como un eco que nunca cesa
bienaventurados los que regresan con sed
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