ARTE POÉTICA
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En un acto de fe inocente en el fondo, pretendo poner pies a la oruga.
Afuera, mil pasos furtivos desmadejan la calle cubierta de ruidos. Adentro, telarañas sedientas descalzan sus sandalias y
se instalan periféricas, enredosas. El eje erosiona en ecos inaudibles,
tropieza ebrio al borde de la noche.
Nada es real, sólo una sombra mirándose
al espejo que pregunta.
Quiero huir
pero vuelvo a confundirme seducida
por tu sonido terso, por tu epígona boca
que desbroza de árboles el cielo.
Corro a campo traviesa humedecido el aliento tu cabeza reposa
entre los riscos tus cabellos danzan en ángulo perfecto.
Ahora escucho tu voz que es palabra y
es silencio deslizándose gota a gota entre mis dedos.
El miedo intenta detener mis pensamientos corregir su imperfecta
hechura mi corazón, un ave extraviada en espesa jungla.
Nada es verdad -exclamo en mi penumbra-aquí está tu cuerpo, aquí
tus rincones y tu innegable sombría transparencia.
Nada es verdad -repito- nada, sólo estas manos húmedas de música
que golpean incansables en el centro dolorido
de mi cuerpo.
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(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
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