
HOSPICIO DEL SACRE COEUR
I
Sentado gira dios su pecho de jaspe y sangre en turbio
diamante.
Llora eternidad mi venida entre los hombres. Clava en mí tus
ojos emplumados de orín y rayo de lamento.
Oye cielo
tu hijo maligno pide el oro inmortal.
Que la uva buena, la seguida del amor alzado por el sol,
transparente crece en rama y aire frío sobre el cóncavo Jardín
del Paraíso Perdido.
II
En la edad del equinoccio
en la blanca jornada del Sol Puesto de la Inocencia jugaba en una
habitación sin fin. Ojivas y gorgonas de nieve en aire de plomo
sangriento a cielos de oro lancé lancé por no morir.
Vino mi madre
virgen en murallas de seda antigua agitadora de la raza espanto
aquel de la cueva mortal.
Vino, alzó un ya en clavos y espadas. Salí del Paraíso en sombra
de alas marcado por el frío.
Oh día de la Serpiente oh corazón. Campo de la horca para dioses
déjame en paz.
Vino mi madre en murallas encendida niña que me soñó alguna vez.
III
Hiere todo el mar el grito de mi pecho ahogado.
Por el náufrago
por el muerto que nació vivo. Por el tambor de los muslos en la hierba.
Por la caída de las almas en el medido temblor del cuerpo. Por el amor
en luto y no en celo maligno dame oh dios un horror que iguale tu santa
ausencia, la llaga que te mire con ojos de Sol del Desafío.
Sobre el espléndido mar la herencia del cielo. Mi Hospicio del Sacré
Coeur.
Visión de los hijos del mal (1967)
En: Manuel Ruano
Poesía nueva latinoamericana (1981)
Lima: Ediciones El Gallinazo, 1981, pp. 82-83
(Fuente: Óscar Limache)
No hay comentarios:
Publicar un comentario