LIS
Con dulces begonias
danzaban las mimas,
con las ceremonias
de las pantomimas.
Azul, amarillo
el rostro pintado;
y al talle el cintillo
celeste dorado.
Y luego ampulosas
con sus crinolinas,
se pierden graciosas
en las bambalinas.
Y cien figurones
adornan el traje,
y sus pantalones
de nítido encaje.
Comienzan ambiguas,
añosas marquesas
sus danzas antiguas
y sus polonesas.
Y llegan arqueros
de largos bigotes,
y evitan los fieros
de los monigotes.
Y del piano-forte
en dulces vagancias
desfila la corte
de las elegancias.
Un beso a la blonda
―la de ojos morados―
y siga la ronda
de tiempos pasados.
PEDRO DE ACERO
Pica, pica
la metálica peña
Pedro de Acero.
En la sima
de la obscurosa guerra,
del mundo ciego.
Pesarosas,
como trenos y llantos,
se sienten voces.
De hora en hora
los primitivos salmos
y maldiciones.
Blondo el día
y el compás de la guzla
lejos, muy lejos.
Que en la mina,
más ponderoso, lucha
Pedro de Acero.
LOS ALCOTANES
De rudos troncos
y peñascales,
el vuelo tienden
los alcotanes.
Con rojas plumas,
con vista grave
y azules sombras,
van con donaire.
Su torvo pico,
sus ademanes,
su voz ahuyentan
robustas aves.
Y con deseos
impenetrables,
dejan del río
verdes cañares.
Por las alturas
pasan los baches,
las alquerías,
los andurriales.
Pues buscan siempre
las soledades;
llegan de ruinas
a los pilares.
Allí semejan
fuscos magnates
con intenciones
impenetrables.
Allí semejan
seres gigantes,
allí la sombra
de las edades.
Simbólicas (1911)
En: Poesías completas (2015)
Edición, estudio preliminar y notas de Ricardo Silva-Santisteban
Huacachina, Ica; Lima: Biblioteca Abraham Valdelomar / Academia Peruana de la Lengua, 2015, pp. 154.155, 158 y 172-173
(Fuente: Óscar Limache)
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