sábado, 5 de julio de 2025

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 
 
Se hacen
más ricos
mientras duermen,
aniquilan gente y animales,
deforestan
hasta los yuyos de los jardines,
se hacen
más narcos
mientras se maquillan
y beben sus frutitos antioxidantes
pactan
con todos los politicos,
jueces, religiosos,
barrabravas y fundamentalistas,
conquistan la tierra
y harán de ella
el fin, la destrucción
y el implosionado
vacío,
y mientras degustan
esturión y vino morado
de Hungría
probarán todos los vicios
de forma y sexuales
y drogas
y excesos,
y más,
y todo
con nuestra cabeza gacha
y nuestro anhelo perdido
de imitarlos,
de admirarlos,
sacarnos selfies
con actorzuelos, rascabuches,
dioputados y concejales,
modelos, futbolistas,
marchantes,
grandes hermanos
y concursos de canto,
influencers,
el pastor que nos limpia
imponiéndonos las manos,
el fracasado revolucionario
y los yuppies o como se llamen ahora,
soretícolos y soretícolas,
faraonas y alcahuetes,
el liberto Chunchules de rigor,
los demócratas formalitos
o los ilusos del colectivismo,
los autócratas
y los mansitos
que nos exploran
el recto
con dedazo y vaselina
saqueadora,
y toda la mar en coche
que se les ocurra.
Todos nos robaron
y nos roban
la vida,
todos abusaron y nos abusan,
escribo esto en una guardia médica
de jubilados
donde nos humillan algunos
que se creen doctores
y apenas son medicuchos,
donde prima el cinismo y el capricho,
donde no respetan la privacidad de las dolencias,
desconocen el trato urbano,
si uno se encocora te mandan al psiquiatra
o al auditor del PAMI
que pone cara pobre
y se caga de risa,
y uno va a los medios
y de forro te enmarcan
en los titulares,
y como a esa viejita con un acv
que no quisieron atender
porque no había un espacio
ni ganas de hacerlo,
y la mandaron al un hospital colapsado
y en el traslado
que demoró más de una hora
murió,
como tantos y tantos casos.
Y unos le echan culpas
al otro,
y desde cincuenta años
que recuerde,
todos, pero todos
nos afanaron
a manos llenas
y discursos solidarios.
 
Escribo con espuma
en la boca,
como Vallejo.
Impotente,
y descarnado.
 
No,
 
no a todo.
Al aire,
a la luz,
a esto que borroneo
y enferma,
a los hdp
que perduran
y se jubilarán
como reyes,
sin excluir a nadie.
 
NO, NO,
basta de macaneos. 
 

- Inédito -
 

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