Autorretrato como masturbadora
Vení ––a nadar en mí, a pisar la orilla de cenotes insepultos. En el agua, una oveja traída de los cuernos, hay una mano ahí, nudillos blancos en un apretón, pero sos vos que parpadeás por las pestañas lentas de ella. Te habías convencido (o habían convencido) de que Allá Afuera vive el miedo que camina en un cuerpo que no es el tuyo & de que si seguís así la cabeza agachada puede que no te encuentres su boca ahuecada que roza tus superficies lisas. Es más chica de lo que imaginabas-- la curva roja que tajeó con su cuchillo Dios tratando de dibujar un círculo perfecto. Sos la cabeza que se asoma al otro lado del amor, el ojo con mil párpados que se abre y busca: Ya llegué, llegué--
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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