PERMAFROST
Amor, el problema es el permafrost, Siberia, el oso blanco y el hombre como envuelto en una capa roja, enemigo de sí mismo un atardecer sobre el mundo, más… el medio-ambiente, eso! pisar un tembladeral verde, la aurora boreal de tus palabras desnudas, enamoradas... Pero entonces digo "taiga", digo "líquen", "lobo" y digo "tundra"... un río helado se deshiela en nuestro beso. ¿Quién no quiere soñar que esto es para siempre?
Me estoy enamorando sobre los límites circulares nunca escritos de Parque Chas. Y águilas de costas lejanas y de lluvias, pigargos gigantes nos elevan y tocamos con los dedos congelados el techo del cuarto en un sueño de marchas rusas y de abrazos.
No sé... ¡Un laberinto es la vida! En donde apostar a doble o nada es permafrost. Perderse en la estepa.
Hemos, tirado los dados y están en blanco, blanco, blanco! números transparentes la suerte echada del destino y mentime que es nieve! Decime que es nieve que suspira expira todo un verso en voz de agua dulce, corazón de fuego escrito en humo de incendios de cuatro pinos sobre el aire, y eso somos.
¿Tomaremos el té sobre tumbas, leeremos a León Felipe, leerás a Girondo?
No sé… Círculos concéntricos lunas sucesivas y sí, cualquiera pisa sobre seguro, cualquiera dice “permafrost”, palabra que por solo un segundo enmascara, la palabra ”amor”.
*****
... ahora, que tu nombre se recluye en posición fetal dentro de la página perdida de un vademécun botánico sos: (tu recuerdo, tu voz) algo "todo verde" todo un río verde-nenúfar, y que para retenerlo en el dique roto de la memoria se deberá hacer un esfuerzo poderoso, una concentración extrema que flote como bajo siete moreras siete llaves y que recién ahora, recién ahora... den sombra.
Sombra (y que conste en el parte médico) que a esta altura de la respiración ya se ha ido el sol, y llueve. Han salido hongos comestibles que rodean mi triste silueta acostada así dibujada en sus contornos en blanco, márgenes de las hojas de un libro... y me morí.
Pero... ¡Llueve, Dios mío! Y ha ganado/conquistado la luna más roja toda mi cabeza que falleció en la operación. Que todavía entre pinzas está abierta al asombro, y te abracé fantasma a vos, mi Vademécun Botánico... (¿Qué era lo que querías hacer de éste jardín...? ¿Qué era? ¿Qué decías...?)
Y varias constelaciones pasan así sobre la noche del olvidado. De este a oeste sobre sus ojos secos, anestesiados, pasa el cielo terrible del conourbano y él, ya mira desprendido de todo ego ese carrousel. Las estrellas se reflejan en la verde línea de un monitor cardíaco que se echó recta; como a descansar por siempre en el gráfico de la pantalla.
Resumiendo: "Tu nombre", fue hablado por aquellos ojos marrones, abiertos, enhiestos; que a sus párpados ya no le pidieron un esfuerzo. Un último esfuerzo por cerrarse.
No. Ya nunca lo hicieron... se quedaron, como leyendo.
(Fuente: Tema: Poesía)
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