Tengo un poema atascado,
Trata
de un hombre que circula en su auto
y de un anciano que adelante va cruzando la calle
el conductor lo ve, piensa, Pobre viejo le dolerán sus huesos
cartílagos próstata cargará sobre su cuerpo heridas la cruz de
las faenas, y piadoso frena
o Habrá sido un tirano un soberbio un dictador un déspota, y acelera
Visitará a sus hijos nietos perros lo esperará su amada, y frena
o Habrá maltratado oprimido corrompido el corazón de algún niño
o pájaro, y acelera
Habrá sido un romántico un buen feligrés, y frena
o Habrá torturado, y acelera
Un fiel amigo Un padre amado, y frena
acelera - frena
acelera y frena
y así
el conductor harto me pregunta qué hago
el anciano agotado me dice hasta cuando
y yo
que mirando mi pasado soy el coche
mirando el futuro soy el anciano
mirando el presente soy la calle
donde nada se define excepto dudas que galopan
exuberantes en esta blanca llanura
esa calle –digo- de donde vengo a veces
de renegar con la ternura
y le pierdo el respeto
y hundo mis dedos en las úlceras del mundo-
me pregunto
Si embistiendo
este poema
no sería una tragedia
Si frenando
no sería
un fracaso.

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