
LA OREJA PRÓFUGA
Cada uno tiene dos como mesas de luz a los costados de la duda.
Son abismos extraños unidos por un salvoconducto o alcantarilla
de cartílago inútil.
Pero no voy a fastidiar con su descripción de laberinto.
Pues todos los oídos son sobrenaturales aunque lo ignoren.
Uno echa y echa leña al caldero pero nunca obtiene llama.
El caldero de la necedad vino fallado.
Proposiciones que ponen en serias dudas la realidad.
Atentan contra la verdad, y nada importa.
Las orejas parecen no necesitar amor.
Adentro triple flor sin voz ni melodía.
Las orejas marchan impares
hacia la desaparición entre los árboles
y pierden sus pies
y se posan como empanadas vacías obstinadas
como peces sin alas
sobre el papel secante
que ignora sus talentos extinguidos.
El gestor del rostro inaccesible es el olvido.
Lleva una canción silente color de agua.
Los ojos imbuidos de muerte,
la mirada clausurada.
Solo interesado en lo bonito y fácil
del camino más corto conocido.
Así los hechos vanidosos son más pálidos que los muertos.
No hay nada nuevo en que sobran orejas y falta pasión.
Sin embargo, he presenciado orejas salvar vidas,
sin notarlo siquiera,
ni la oreja ni la vida.
Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
No hay comentarios:
Publicar un comentario