Tierra de Gracia
Tumba de un millonario, un multimillonario, damas y caballeros, el lugar de descanso donde gastan cada año la usura de veinticinco mil dólares en mantenimiento y flores para conservar fresco el recuerdo del difunto. El príncipe mercader que volvió al polvo consignó por escrito su última voluntad al firmar su testamento de que se destinaran veinticinco mil dólares a rosas, lilas, hortensias, tulipanes, que llenen de perfume y de color y de un dulce recuerdo su última morada. (Cien cajeras quieren monedas para ir al cine esta noche. En la parte de atrás de cien tabernas, las mujeres están sentadas a la mesa bebiendo con hombres o esperando a hombres que hagan tintinear dólares de plata en sus bolsillos. En cien cuartos amueblados hay una chica que vende seda o ropa o artículos de marroquinería por un sueldo de seis dólares semanales y cuando se pone las medias a la mañana no le importan ni Dios ni los diarios ni la policía, ni las habladurías del pueblo en que nació, ni la forma que tienen de llamarla.)
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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