
QUEVEDO
como cuerpo viviente,
contrahecha, zopa,
que está, se aspira,
se corrige, tuerce
su pie, cojea: el dibujo
de un alma, como «huesos
que labran» de un cuerpo
su muerte, lengua
muerta que absorbe
lo vivido, escrito,
se alimenta del opaco
ser, poético, al que engendra
y repudia: un habla que persuade
al ojo de ser
su instrumento de duda
mas admite, perversa,
sólo pasión, la apariencia
del existir, pues nada
ha de ser aquél
que la reclama, sombra
tal vez, soneto,
redondilla, jácara.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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