LA SENSACIÓN CONOCIDA
Aún sé cómo fue
la primera vez que morí.
Morí aislada y en silencio,
con dieciocho años sobre mí.
¡Y la muerte dolió tanto
al morir por segunda vez...!
Muy poco te dejé:
en tu puerta, mi corazón latiendo,
en la nieve, una roja huella del pie.
Pero al morir por tercera vez
el dolor menor fue.
Tan conocida me era la muerte
como el dormir y el comer, el vestirse y el calzarse.
Ya no me quedan muertes por padecer.
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en "Tres maneras de estar sola", Renacimiento, Sevilla, 2011. Trad. del original alemán, Inmaculada Moreno. En la imagen, Mascha Kaléko (nacida Golda Malka Aufen, Chrzanow, Polonia, 1907-Zúrich, Suiza, 1975 / Gedische)
(Fuente: Jonio González)
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