Como zonda
que se extravía en el valle,
como perra
que le revientan
los riñones
como cuchillo serrado
que ya no cercena
el copete del orgullo,
como una superficie
de oro inficionada de caca:
la estrella que vivió
hace atroces millones de años
hoy no está.
Eso dicen los enfriados
sabios del resorte
y las arenas paralelas
casi universales.
Y el hombre
a orillas del río,
buscándole
agujero al mate
y nervaduras
a la yerba,
tan palaciego menesteroso.
-Inédito-
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