Dos y dos son cuatro
Como dos y dos son cuatro
se que la vida vale la pena.
Aunque el pan es caro
Que claros son tus ojos
y tu piel, oscura
que azul es el océano
y la laguna, serena.
Como un tiempo de alegría
detrás del terror me llama
y la noche lleva el día
en el regazo de tu azucena.
Sé que dos y dos son cuatro.
se que la vida vale la pena
aunque el pan sea caro
y la libertad pequeña.
(Fuente: Las cuatro esquinas, una intersección literaria)
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