viernes, 7 de julio de 2023

Jacobo Fijman (Besarabia, 1898 - Buenos Aires, 1970)

 

TEATRO
 

Teatro gris de la miseria;
locos de gas, carteles
y espectadores.
 
Las calles de la aurora.
¡Agua fresca de su alegría!
¿Se ha vuelto nuevo
mi corazón?
 
¿Actores?
Somos los campaneros
de la eternidad.
 
Teatro gris de la miseria;
alteradas decoraciones.
Solos de flauta
quejosamente desgranados.
 
Las calles de la aurora.
 
El silencio frota sus manos
sobre los grises muros.
 
Juguetes
de carne y hueso;
ojos lamidos por la locura;
dedos torcidos y sarmentosos.
Feliz año nuevo…
 
Barraca de Feria
en el fondo curioso
de las orillas turbias
en la ciudad.
 
Juguetes de carne y hueso,
asmáticos, malditos,
insensibles de fatalidad.
 
Teatro gris y viejo
de la miseria.
 
Las calles de la aurora.
 
¿Tu cuerpo es más joven que la primavera?
 
Fatalidad.
Hilan nuestros sentidos
hasta alcanzar
el acto de la media vuelta
para volver.
 
¿Retiraré las manos de mi sagrado fuego?
 
Teatro gris de la miseria.
¡Corazones batientes en pechos oprimidos!
 
Teatro gris de la miseria
de pequeños motivos.
Vasta desolación de idas y venidas
por los juguetes de carne y hueso.
 
Las calles de la aurora.
Ah paredes deshechas de los soles.
¿Desde adentro quién grita?
 
Los cristales estúpidos son ojos dilatados
en sarcasmos desconcertantes.
 
Barracas de feria;
vidas torcidas
que no vuelven atrás;
rondas multisonoras.
Media-noche de los terrores.
¡Juguetes desesperados!
 
Teatro gris de la miseria.
Diagonal incesante de los siniestros brillos.
Soliloquios de las alarmas
que golpean como martillos
sobre las frentes arrugadas
y las cañas tan sucias de los pescuezos.
 
Repiques embrujados;
el siguiente silencio y el silencio pasado
a lo largo de las horas más extrañas
y ante las altas puertas
desesperadas por amanecer.
 
Vuelvo sobre mis pasos
estrepitosamente.
 
Las calles de la aurora.
 
 

Buenos Aires. Junio de 1925.
 
 
(Fuente: Reynaldo Jiménez)

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