
PÁGINAS
Soy abeja cuando mi lengua excreta la miel
y acaricia el prado soleado.
Con este sedimento sobre el habla
pego en el álbum dominguero
las mujeres de Drškovci* que de sus canastas
bajan a los bancos la fiebre y los paisajes
en vez de nueces y queso fresco.
La más joven de ellas con su mirada escribe:
"Me gustaría quedarme sobre la hierba largo rato
para poder hojear el cielo como a las páginas
- una nublada, otra clara,
una turbia…
Y humedecerme mientras espero que el valle de nuevo
fije su dioptría."
Las mujeres de Drškovci con gusto reconocen
que la niebla es el aliento del cielo y que esta mañana
sólo se acostó
por corto tiempo.
Mientras parece que el cielo no respira,
el lunes en el partido de baloncesto de la tarde
lentamente pone en él las nubes.
Sólo de vez en cuando se alegra de veras
tantas pelotas con las que fue transferido
a la película lenta.
* Drškovci - la población que pertenece a la ciudad de Požega (N. de la T.).
COPY, PASTE
Según mi filósofo casero Davor, la mujer es
la encarnación de la queja.
"Y Dios descansa el domingo y yo no debería,"
dice Davor.
Bajo el ciruelo día tras día
forma su sueño como si alguien en la computadora
repitiera: copy, paste.
En la penumbra soñé como se pregunta:
¿Señala la sombra presencia o ausencia?
Esta tarde yo también duermo bajo el árbol
porque él puede al mismo tiempo, con su copa y con su raíz,
crecer hacia dos rumbos opuestos
sin perturbar la paz del huerto.
Y llamo a Davor a la cocina.
Pero, él no come las albóndigas de ciruelas del año pasado
antes de sentir su gusto
mezclado con la canela en mi cara.
El viento lleva los aromas por el llano.
El viento comercia con especias.
EL CRECIMIENTO DEL PAISAJE
Las cuencas pueden servir como un fiel reemplazo
del ojo de aguja cuando las lluvias pasan entre ellas,
el río como hilo.
Cuando lo hacen por primera vez, pensaría
que han hecho una invención. ¡Un hilo efervescente!
Pero, no es así; todavía no existía el hilo corriente,
sólo sí se toma en cuenta el hilo del cuento,
el hilo de la existencia.
El antiguo paisaje es ejemplo obvio del engaño.
En la edad de un recién nacido, a causa de un fuerte chubasco,
parecía canoso.
Mientras el vapor de la cocina de vez en cuando
se añade a la evaporación invisible en la naturaleza,
a la evaporación invisible del río que prudentemente sale
del raro y largo ojo de aguja
mi madre se queja de que duerme cada segunda noche.
No sabe por qué.
Mientras ella habla, menciona los días pares e impares,
el vapor caliente toma el papel de la madre
y en vez de ella invita a la cena.
LA COPA DEL ÁRBOL
El cielo es una copa de árbol gigante que cuelga sobre nuestras cabezas.
Parece que todas las estaciones climáticas en ella tienen
la misma raíz, sólo que está vuelta al revés,
igual que el azul que aquí sirve en vez del verde.
Por el momento la sostiene el antiguo Dios eslavo Perún,
por el momento Mitra, el Dios del Sol persa
y con ella tan revuelta
como si fuera un ramo de pensamientos,
despreocupadamente está parada la antigua diosa greca de la lluvia Diona.
Si los Dioses son como los gigantes,
pueden sostenerlo con una mano,
apoyado en la cadera.
Pero, a diferencia de la decoración floral,
desde el vasto ramo azul se precipitan los pájaros.
Cuando alguno vuela, parece un broche
que se descuelga.
El cielo de diciembre
de vez en cuando cubre las novias
que roban la blancura a la nieve.
Una de ellas justo ahora sale de la casa
y entra al horizonte; desaparece,
falsificando la nieve en su vestido.
EL DOCTOR ENERO
Medvednica* nos enseña lógica.
Me duermo en su cuesta vestida
de árboles.
En otra premisa la montaña como vestido tiene
también la oscuridad del quincuagésimo minuto
después de la medianoche
concluyo que lleva pijama,
al menos su parte superior es negra.
Despierto en la nieve.
La ventana se parece a la bolita de cristal de Año Nuevo
en la que estoy presa, lo creía.
La mañana ha lavado la oscuridad, toda certeza,
del número total de bajadas de ángeles.
No se ve exactamente por donde pasa la nieve
al blanco y enjuagado cielo de Sljeme*,
¿son ángeles los que también esta mañana están en los esquíes?,
recetados por orden del doctor Enero
y enviados a la pista de esquí
ya con la más pequeña dosis de copos de nieve.
Mientras el día se hace más claro,
ellos más rápido desaparecen por el valle
y los reemplazan otros esquiadores.
Pero algunos con alas siempre se quedan.
El martes sueño:
Ya hace dos días la nieve hace orgías en Medvednica.
El camarero en vez de las tazas con el té
trajo la nieve y con ella tapó los cuerpos de los invitados.
Se hicieron blancos sobre las sillas y observan
como se va con el plato vacío.
* Medvednica - montaña en Croacia Central, en el lado norte de Zagreb (N. de la T.).
*Sljeme - la cima más alta de Medvednica (1033 metros) - (N. de la T.).
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Traducción del croata: Željka Lovrenčić
Escrito por
Willy Gómez Migliaro
Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y escritura creativa, asesor literario y corrector de estilo.
Fuente: La Mula
(Fuente: Oscar Vicente Conde)
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