Como arrojaría
a la basura
el concepto
de luz,
el halo consiguiente,
que alguna vez
meto por fiaca
aquí o allá;
como los sentidos
y todo
lo que me metieron en la cabeza
desde que nací;
como
enjoyaría
el gran poema
que ensalza al petróleo
del que nadie puede
prescindir,
por "aceite de piedra fecal"
que usé
a modo de sangría,
membrillo tronchado
en bolsa de manises;
como
tiraría cuetes
en Bildeberg,
en esa reunión
de 180 magnates.
180 momias.
180
y cuatro diablos,
para decretar
la mutación económica
del mundo,
sus aristas más pingües,
y como firmar el contubernio
respectivo,
entre música mierdosa
de hoteles
y Mick Jagger
fraseando "Revolution"
-"Banquete de pordioseros"-
en el Winco de la suite;
como
haría estallar
su majestad
el cómodo blíster
que nos embolsa,
con la misma
incoherencia
del ojo que miente
y la mano que estira
el billete.
- Inédito -
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