INSOMNIO
contempla un millón de millas
(y quizá orgullosa, se mira a sí misma,
pero jamás, jamás sonríe)
lejos, más allá del sueño, o
tal vez duerme de día.
Si el universo la abandonara,
ella le diría vete al infierno,
y encontraría un cuerpo de agua
o un espejo donde habitar.
Así que envuelve tu angustia en una telaraña
y arrójala al fondo del pozo
en ese mundo invertido
donde la izquierda es siempre la derecha,
donde las sombras son el cuerpo,
donde permanecemos despiertos toda la noche,
donde los cielos son tan poco profundos
como hondo es el mar, y tú me amas,
(Traducción: Jeannette L. Clariond).
(Fuente: Hermeneuta Revista Cultural)
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