Cae nieve ligera sobre
la audiencia, algo me tiene que apartar
de la radio y otras formas de contacto
fortuito como La hora actual es
O Anticipo el derrumbe de la plata en los próximos días.
¿Por qué no la poesía? Las nubes matutinas le abren paso
al sol de la tarde. Me gustaría haber escrito eso
y así lo hice, y publicarlo en el aire
como un fósforo se me publica en la mano
antes de arrimarlo al cigarrillo que me dio
el hijo de mi primera maestra bajo la nieve
ligera en su velorio improvisado, de pescarme
ahí una neumonía, de permitirle florecer
un rato en mi pulmón izquierdo y luego posponer
Berlín. Te desaliento de viajar
es lo más lindo que alguien
exceptuando tal vez la exhortación a parecer
vivo cuando era chico un muerto viviente
entre flores violetas en el jardín de la cancha de béisbol.
El plan era perderse por Kreuzberg
de luto, pero conformémonos con esto: pronósticos
oídos por casualidad, ajustes a la flora
interna, nieve ligera que con el tiempo se vuelve lluvia,
pero no para algo. Si uno se vuelve
literalmente hacia adentro, irradia el esternón
con rayos, localiza una sombra,
la tecnología imprime una imagen, libera
la elegía para otros asuntos, como perderse
más allá del campo de juego con las bases
vacías. (Hablan de la postemporada,
hermosa frase que es mía y ahora
ya no está). Aciano, azulejo,
el involucro tiene forma de urna y márgenes
con hendiduras irregulares. Crece al lado de la ruta,
crece en basurales, a veces se presenta
dentado o lobulado.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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