TRASTABILLEO DE RIMBAUD
Y paso por Harlem,
desnudo como un recién nacido en un hospicio,
igual a un cementerio sin sepulcros porque en la muerte nada está morido
Me refunfuña el pie,
le hace señas al sol y lo provoca como provoca el ebrio a la neblina
Y paso por la casona en donde mora la vieja chismosa de Verlaine,
la jibia de Montale en la estratosfera y el spuknit de Dalton sin el mono,
Voy a saciar el ruido de mi tumba,
muertito por morir como se muere el vendedor de cruces,
como muere, solo y de cebolla, el sepulturero sin soltar una lágrima
y se muere la abuela, el cosmonauta, el trifador de péndulos,
el hueco por donde se ha vaciado mi cabeza
Niño loco, quizás vuelva a encontrarte ajado a contraluz de la distancia.
remontando un cometa para intentar llegar a las estrellas.
Dejo todo tirado igual a un puñadito de ternura,
porque dejo la piel y el par de alas con el que el ángel me tapó aquel día
para que no me consumiera la tristeza,
para que no me abandonara la Poesía
*****
JAVIER HÉRAUD
un muerto en el que la muerte me eterniza
Leímos las mismas cosas y soñamos las mismas cosas, pero
hubo algo irreconciliable en lo vivido.
La primera palabra que escribí fue:
“mamá”.
Él agregó:
“Su sonrisa es blanca como la mañana”.
Cuando aprendí a multiplicar llevaba el cantito:
“dos por una dooss, dos por dos cuaaatro, dos por cuatro ochooo”
Él decía:
“Ocho son los compañeros que no vinieron a la escuela porque ha crecido el río”.
Cuando pasó el mendigo del pueblo arrastrando la pobreza como un saurio de plomo, dije
“pobrecito”
y él recalcó: “Empobrecido por dios y por nosotros”.
Lo vi cruzar el río llevándose mis sueños.
Yo me quedé con esta muerte viva entre los dientes.
***
(Fuente: Tema: Poesía)
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