POETAS
las panteras cebra
los helechos índigo
el claustro de la tinta ebria
da un espectáculo de alta escuela
sentados reventados
aún esgrimen algunos
las hélices de una sonrisa desembolso
dilapidando lecturas
entre papeles sucios
su pan nuestro
hasta el improperio deseado
por aquel oro falso de la individualidad
por el delirio de lirios entre latas de atún
sobre el mantel de la cárcel
de la que nadie huye
porque no quiere no debe no puede
una decoración de resortes
nos expulsa a la calle
por leer sandeces apretadas
a contramano
difíciles pájaros enlatados
rondando arandelas del ridículo
en resumen, sobre el asfalto
cabeza como enjambre de espejismos
las casas que no nos interesan
prenden su ojo delator
cual candilejas en caja fuerte
salvo la puerta ideal siempre abierta
a escaramuzas literarias trapecistas
nos clavamos una herida magnífica
titubeantes quebrantados consumidos
entregados forasteros presumidos
ni ebrios ni vagabundos
ni maleantes ni desquiciados
marchamos sobre el silencio
y lo cantamos a cuerpo abierto
a trapo bandera y espanto
la caña con ruda horripilante
tristes perros de la noche
somos,
eso dicen
lo creemos,
los poetas.
Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
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