Dice Misael que las dos orillas se llenaron de gente hábil, de esa que
le saca aceite a un ladrillo.
Para los pobres es la ideología. Mientras consumes tu pienso
ideológico los ricos hacen pactos.
¿Y la maldita culpa? pregunto. ¿La lista espuria, la senectud rebelde,
el poder eterno?
-El Mío, yo estoy como el quimbombó, todo me resbala, y más relaja'o
que un mondongo en una batea. Ahora, si me saco la lotería, ahí es
que tú vas a ver cómo es que la rana se pone la licra.
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