El triunfo de Aquiles
En la historia de Patroclo, no sobrevive nadie, ni siquiera Aquiles, que era casi un dios. Patroclo se parecía a él; usaron la misma armadura. En estas amistades, siempre hay uno que atiende al otro, la jerarquía se nota todo el tiempo, aunque no se pueda confiar en las leyendas: su fuente es el que sobrevive, el abandonado. ¿Qué eran las naves griegas incendiadas en comparación con esa pérdida? En su carpa, Aquiles lo lloró con todo su ser, y los dioses vieron que ya era un hombre muerto, víctima de la parte que amaba, de la parte mortal.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib

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