viernes, 4 de abril de 2025

Alberto Girri (Buenos Aires, 27 de noviembre de 1919 - Buenos Aires,16 de noviembre de 1991)

 

 

ANTE UN ESPEJO 

 

Ya que aprendes los gestos de la emoción
y su vaguedad en medio de otros dones,
ya que recuerdas y en los que recuerdas
eres préstamo vil, sólo bruma y polvo,
ya que conspiras y saludas y te nutres,
y hace tiempo aceptaste lo que pronto,
pronto serás aunque tal mudanza no desees,
ya que prosperas en tu validez de hombre,
considerate asimismo vacante y condenado,
hasta que doblando la rodilla encuentres
la encerrada, maliciosa tórtola del corazón.
Al ceñir su cabeza estarás libre y apresado
advirtiendo milagros en cada una de tus partes
y entonces, más que en la razón
preferirás vivr con un temblor,
o una cinta dormida en la muñeca.
 
.
De: «𝘛𝘳𝘦𝘤𝘦 𝘗𝘰𝘦𝘮𝘢𝘴» (1949)
 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Juan Eduardo Díaz (Chile, 1976)

 

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JUAN EDUARDO DÍAZ POETA1976CHILE selecΩ

 

 

CÓMO SE LLAMA

 

Tengo algo aquí, no sé, cómo se llama esta parte, justo atrás de mi rodilla que me hace cojear de versos, de original, de sentido, me hace cojear hasta de mujer. Yo no sé, cómo se llama esta parte
Me hace doler hasta el cuello, bajo de la oreja.
Me asusta el ritual callejero de encontrarme con mi reflejo, pero las polarizadas vitrinas me sonríen con la simpatía de un bolero rancio de vino. No sé, cómo se llama esta parte, aquí, bajo el mentón, donde me tocas, donde me gustas...
Y me haces promesas de horizonte, de espalda desnuda, de tu mano entre las dos.
Yo no sé, cómo es que se llama esta parte que tanto me duele cuando no estás, la misma que sólo recuerdo cuando me miras y donde te alcanzo y te duermes...
Porque tu boca lleva mi ropa interior empapada y un estúpido sortilegio en los labios.
No lo sé, cómo es que se llama este lugar, donde pusiste tu dedo, donde clavaste a modo de zarpa y como a sorbo egoista tu beso...
Y si me dijeras que no lo sabes...te creería.
Si cogieras nombres al azar con la letra eme
al comienzo también lo haría, aunque no dijeras nada, nunca dejes de mirarme.
Tengo algo aquí, no sé, cómo se llamó esto…
 
 
 

EL HOMBRE QUE NO HABLA 

 

Oculto entre mis vértebras
se arrodilla frente a un muro y llora por las manos
vive a través de mi registro malgastado
se estremece a la manera de una antorcha.
 
Es en este oficio donde se puede sentir tibio el rostro
hasta caer por el barranco en mansedumbre bovina
como las tercas piedras que no pueden
aunque quisieran moverse.
 
El hombre que no habla delega el deber a los cirios
que ya piensan en retornar vacíos
de aire y tierra en los ojos.
El miedo largo a la sombra antes de tocar mis pies.
 
Entonces tornamos a mirar
como hasta el inocente color verde
se ha marchitado en la estepa del pellejo
cortado a saña por una hoja mellada
del insolente álamo de la infancia.
 
 
 
 

PENA DE UN RECUERDO TIBIO 

 

La casona se hace tan encima de los huesos,
bastan veintisiete huellas en la tumba del pino oregón y de pronto silenciar la luna de la calle sólo con un clic. Agrietas el umbral tortuoso a empellones
te lanzas oscuro entre los brazos de los fantasmas
que esperaban tu llegada en otoño.
El mono-ambiente con ventanal y celosia te regala
una bienvenida habitual la descarnada fragancia del antiguo sexo, pues descubres en tu cama a la soledad desnuda revolcándose con el silencio.
Vuelves a enmudecer la lumbrera y enciendes un cigarrillo trasnochado,
tumbas a tientas tu cansancio junto a los amantes.
La nostalgia ahora te llama tocando el cristal del ventanal, en pena de un recuerdo tibio, conmovido la dejas pasar y le sirves un café dulce.
Vuelves al ventanal con celosía y te detienes en el brillo del poste proyectándose en la calle mojada,
desde ahí recuerdas todo el pasado que amontonaste hasta hoy bajo el catre, pero el crujir de tu cama te avisa que de nuevo han de comenzar los amantes.
Con ese ritmo la nostalgia se enardece, deja tus recuerdos de lado y se suma a ellos sin siquiera probar su café.
El tuyo mientras empaña el vidrio donde te reflejas,
tomas un sorbo largo de tu anochecido elixir.
Descubres por la enmudecida cama que el silencio ahora se fuma tus cigarrillos,
y es cuando te quitas tus ropajes de concreto y te acuestas sin pensar en nada.
Puede que el café no te permita dormir.
La soledad, la nostalgia y el silencio se abrazan a ti como niños entumidos,
ellos aún se acarician en evidencia,
pero las sábanas están tan frías que descubres no poder más con esta inquietante desolación.
 



(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)

Roque Dalton (El Salvador, 1925 - 1975)

 

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Los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

 

(Fuente: Nicolás Aused)

Manuel Scorza (Lima, Perú, 1928-Madrid, España,1983)

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EL DESTERRADO

 

Cuando éramos niños,
y los padres
nos negaban diez centavos de fulgor,
a nosotros
nos gustaba desterrarnos a los parques,
para que viéramos que hacíamos falta,
y caminaran tras su corazón
hasta volverse más humildes y pequeños que nosotros.
 
Entonces era hermoso regresar!
 
Pero un día
parten de verdad los barcos de juguete,
cruzamos corredores, vergüenzas, años;
y son las tres de la tarde
y el sol no calienta la miseria.
Un impresor misterioso
pone la palabra tristeza
en la primera plana de todos los periódicos.
 
Ay, un día caminando comprendemos
que estamos en una cárcel de muros que se alejan...
 
Y es imposible regresar. 
 
 
_______________________
de "Los adioses" (1959) en "Poesía completa", Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1976. Véase también "Obras completas", vol. 1, Siglo XXI, México, 1990. En la imagen, Manuel Scorza (Lima, Perú, 1928-Madrid, España,1983 / Infobae).
 

(Fuente: Jonio González)

Pablo Seguí (Córdoba, 1973)

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NOSOTROS LOS POETAS

 

Todos somos poetas
mediocres a esta altura.
Ignoramos las vetas
profundas de la oscura 
 
canción que el castellano
elaboró a lo largo
de un milenio. ¡Cuán vano
el ejercicio amargo 
 
de leer traducciones
de novedades sólo,
cuán tristes tradiciones
las actuales...! Con dolo 
 
perpetro este soneto
acusador, inquieto. 
 
 

Carlos Fuentealba (Junín de los Andes, 1966 - Neuquén, 2007)*

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"CREO"

 
 
Hay un camino
para cada ser humano
no somos todos iguales
hay que transitarlo
con mucha confianza
y respetando el camino
del que está al lado
sin egoísmo, humildemente,
sencillamente, hacer.
O no hacer pero
enfrentarlo todo.
Analizándolo, escuchando,
criticando, pero estar.
Ser uno, pisar la tierra
de nuestro «camino»
saborearla, catarla,
beberla, «chuparle el
tuétano a la vida».
Sin miedo, sin egoísmo.
No pensar si salir bien o mal,
hacerlo, después vemos.
 
 
(Fuente: ANCAP)

(*) Carlos Fuentealba, maestro asesinado el 4 de abril de 2007

durante la represión ordenada por el gobernador de Neuquén,

Sobisch, al reclamo docente que había cortado una ruta)

Rafael Obligado (Buenos Aires, Argentina, 1851-Mendoza, Argentina, 1920)

 

VISIÓN

 

Se sueña, se presiente, se adivina,
estremécese el labio y no la nombra;
el alba la ve huir de la colina
velada entre los pliegues de la sombra.
 
Espira el melancólico perfume
de la rosa en un féretro olvidada;
se deshace en incienso, se consume
a la rápida luz de una mirada.
 
Hermana de la tarde, pensativa
en el fondo del valle resplandece;
un instante deslumbra, y fugitiva
en el pálido azul se desvanece.
 
 
 
__________________________
en "Poesías completas", G. Mendesky e Hijo, Buenos Aires, 1906, ed. digital de la Universidad de Extremadura. Véase también, "Poesías completas", Sopena, Buenos Aires, 1967. En la imagen, Rafael Obligado (Buenos Aires, Argentina, 1851-Mendoza, Argentina, 1920) por René Leblond (detalle, en la edición de G. Mendesky e Hijo)
 


(Fuente: Jonio González)