lunes, 21 de septiembre de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

𝐋𝐞𝐧𝐠𝐮𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐥𝐚𝐯𝐚

 

 
Sé que se esperaba de mí oír
otro milagro, pero soy un ejemplar
impiadoso de misántropo, censor
inestable que cuestiona su propia
ceguera, el yo sin vocablos. Validé
lo inmóvil. Cerré mis ojos a la Nada,
al pensamiento puro. Aunque Dios,
mi dios, fue (era) alguien como yo,
paciente de la enfermedad, la muerte
y el desprecio. ¿Qué queda hoy
de todo él? Una habitación última
de roble en la que aún se oye su música.
No sus libros. Ni una sola imagen suya
tal como se había acostado sin que
nadie le acomodara las mantas. ¿Oyó
al final mi voz cuando le dije tu lengua
seguirá siendo esclava de mis ojos?

 

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