𝐀𝐝𝐢𝐨́𝐬 𝐚 𝐯𝐨𝐬
“𝑌𝑎 𝑠𝑒 𝑣𝑎 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑎𝑡𝑟𝑎́𝑠
𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑒𝑑𝑜𝑟𝑟𝑒𝑟𝑎𝑠 𝑎𝑧𝑢𝑙𝑒𝑠”. **
Lo dicho: ley de lo incesante. Adiós a Crepitus.
Adiós a lo que te engendró y a los que ya no
tienen conciencia de sí mismos: una danza
barroca de palabras prehumanas diluyéndose
en los ritos hasta que el significado descerebra
el intestino. Retorcimiento de las letras. Caos.
Sonora borrasca, sordos pedos. ¿Lóbulo língula
del pulmón? No. Habla con lengua muda
tu ruidosa anotomía.
Se secan, se tragan las palabras. Huyen las que
fueran firmes: buey, hulla, jamugas y gruperas
de las yeguas. Che madam, tu noche triste, Gelman.
Violas, tiorbas y laúdes, leopardos de piel mosqueada,
mancebos, doncellas y una mañana calma.
Frate, tropel, diosito, una manera de olvidar
lo que no se revela. Eva, Evita, salmuera, yerba
de ayer, hojas de té usadas, bridge, pase inglés,
punto y si sos macho bancá la banca: Perón.
¿Resurgirá en vos lo incognoscible? ¿Hablará
por vos el poema? ¿Será idioma de tribuna?
Te nombro, poema, mi heredero.
Desterrá las cosas místicas. Habrá inmundicia,
harapos, restos del loquero, pedos. Poesía
aunque no haya genio. Respirá hoy este espíritu:
verbo invisible. Largo trecho si está empapada
tu lengua de sangre y donde ya no hay carne
riega tuétano.
**Góngora ("Romance 64" en: 𝑂𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑙𝑒𝑡𝑎𝑠, p. 100, 1961).
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