lunes, 2 de noviembre de 2026

Juan Antonio Bermúdez (Badajoz, España, 1970 - Sevilla, 2022)

 

 

UN POEMA DE  LA MANO EN EL FUEGO

 






CUANDO LLEGUE EL DOLOR



No hay utopía más peligrosa que la de creer

que se puede amar otro cuerpo sin exponer

el propio y sin exponer también el alma.

SANTIAGO ALBA RICO



I


PRESAGIO



Cuando llegue el dolor

me escribiste una vez.


Y yo, bobo borracho de tu vientre,

no pude imaginar

el dolor

en medio de nosotros,

en nosotros.


Pensé en el inflamable

relámpago de sal:

los rodillas llagadas;

la mujer que solloza en la consulta;

el albañil que se hunde en el capó

―sobre el asfalto, el pan de aquel almuerzo

como un tétrico símbolo.



II


UN TRONCO EN EL ANIDAN LAS ARAÑAS



Hoy ha estallado cerca,

en medio de nosotros,

el dolor.

En nosotros.


Quiero abrazarte y soy

un tronco en el que anidan las arañas.


Quiero correr contigo hacia el origen,

desdecir, desandar, desaprender,

pero mi lengua rasga las vocales,

pero mis piernas son tallos de trapo,

pero al cerrar los ojos me cerca la ceniza.


Soy una mancha, un cuerpo

tronchado que se arrastra

por la ciudad y los libros

buscando una señal

que te calme y me calme,

que nos calme.



III


LO QUE NO ES



Aquí el dolor.

Ya está. Llegó. Ya vino.

Quizá para durar,

quizá para quedarse,

quizá para enseñarnos solamente

lo que no es el dolor.



IV


LA PALABRA SIEMPRE



No queremos

detener este otoño,

este azar, este goce,

en la lava confusa.


Clavar a un corcho el vientre

de estos días azules,

aprisionar la savia

entre páginas vírgenes

no queremos.


No queremos, así

no queremos.


Que la vida nos cruce

como a una casa abierta:

que suceda la nieve,

el tiempo de las flores,

el verano de mimbre

y luego un nuevo otoño.


Y que vayan juntándonos

lo amargo y la alegría,

sin prisa y sin cautela,

en cualquier estación.


Esto es lo que queremos,

justo así.


Solo entonces

perderemos el pánico

a la palabra siempre.


Cuando llegue el dolor

seguirá siendo hermoso

todo esto

me escribiste.


Así sea, mi bien.

Así es.




Juan Antonio Bermúdez

La mano en el fuego

[Poesía íntegra]


Prólogo de David Eloy Rodríguez


Libros de la herida

 

                 (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

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