LITOGRAFÍA
¿Y si me dejaran vivir mi día
sin decirme cuál es el pensamiento
del poema, qué significa el dulce
y grávido murmullo de dolor
de las avispas? ¿Qué son esas
líneas, las rectas, las sinuosas?
Aléjense si no saben qué decirme.
No hay todavía piedras en mi memoria.
El empapelado de las paredes
resiste aunque haya palabras escritas
que al fijarse en el papel pierdan
su sentido. Llevo dátiles en mis oídos.
Ensordecen. Es lo que necesito. No oír.
¿Cómo si no comprender qué quiso decirme
Sarah Kirsh cuando incluyó en su poema
Lithograph la imagen de un árbol
que brotó de la cabeza del rabino?
En mi mente, un gusano agazapado,
en las orejas audífonos que lanzan
ladridos y gritos bárbaros. Colecciono,
me apropio, robo versos y frases
a los poetas griegos, latinos
y en pocos casos orientales. Ahí
el enjambre. Como dijo Pound "Cristo
Re, Dio Sole". El niño que aún vive
regresa para ver ese nido de urraca
instalado en su cráneo en lugar
de un pesebre. ¿Es la luz, es el cuerpo
de un dios o la superficie plana
del poema? ¿Qué estoy escondiendo?
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