DEMORÁNDOME EN LA FELICIDAD
Después de una lluvia después de días sin lluvia
se pone fresco, privado y límpido debajo de los árboles,
y ahí la humedad, casada con la gravedad,
cae de rama en rama, de hoja en hoja, hasta el suelo
donde va a desaparecer- pero, desde luego, se desvanece
sólo para nuestros ojos. Las raíces de los robles tendrán su parte,
y las blancas hebras del pasto, y los almohadones de musgo;
unas pocas gotas, redondas como perlas, entrarán al túnel del topo;
y pronto tantas pequeñas piedras, enterradas por miles de años,
sentirán que ellas mismas son tocadas.
traducción de Tom Maver.
Foto Mariana Cook
(Fuente: Marcela Machado)
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