UN POEMA
Las cosas temporalmente se multiplican y nos poseen: si no
¿por qué se mantendrían tan cerca de nosotros? Nuestra
piel, nuestros huesos se convierten en la conjunción
particular de sus almas: son nuestra milagrosa identidad.
Al amanecer, podemos verlas respirar y aspirar
el paisaje. Habito su territorio. El amor no existe sin
su presencia.
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en “Lo que soy ante nadie”, UNAN, México, 1999. Trad. Laura González Durán. En la imagen, Jean-Marc Desgent (Montreal, Canadá, 1951 / Editions Poètes de Brousse)
(Fuente: Jonio González)
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