martes, 27 de octubre de 2026

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

                  "...el que esparce harina..."
                          Benito Pérez Galdós.
 
 
Fue una opípara velada.
 
El otoño de piel armiña
resbalaba alpino,
anudado a la llanura
y el sotobosque,
los cercos embestía.
 
"Ristorante Caval' d brons.
Preanotazione obbligatoria.
Riservazione una settimana prima.
(Solo 4 tavoli)"
 
Trufas, pastas del diavoletto,
fricassá, lechón ahí nomás carneado,
bagna cauda, brüss,
hongos, castañas, almendras,
vino volcánico de Hungría,
millones de liras la botella,
Barolo de las langas,
brandy francés,
whisky Alta Escocia,
fueron quince los postres
gemelos en gemidos,
refinados manteles bordes de oro,
qué sé yo,
etcétera.
 
La charla,
las suspensiones
y la definición,
contrarios vientos
amasados. 
 
"Tacuara",
la apertura electoral,
Joe Baxter,
el pende sin candor
coronel ladero de Onganía,
la voz de la sirena,
el reptante apicultor de Schönkopschen
difuminado en la historia chica,
yo del ganado a traspiés umbral.
 
Y de la moderna homeopatía,
allí, el asquerosito arte
del bibliotecario;
del teósofo gótico tardío,
allí, la corazonada que Mendelssohn
no lamentaría;
química mística
téngala en tormenta,
mi caballo reyuno
temeroso espanta
bultitos que menean
el sueño regular,
la insólita propina,
más botellas agasajo,
aquella planificación
para copar
el Policlínico Bancario,
los enlaces coquetos
con la izquierda
y los nazis de Morón,
los ajusticiamientos,
el auto que no arrancó,
las vergas de toro
que restallaban en la Federal
para expandir el conocimiento
y agudizar la memoria,
las noches por ahí.
 
Y la piedra
que se desintegra
en polvo,
y los anhelos matriarcales,
y las drogas que los muertos
no aprovechan,
y el élan vital
en la curvatura
del aire.
 
Agua,
sal y ajo,
tuétano y pez,
qué hago
en el oscuro día
del barroco siciliano.
 
 
Héctor Giuliano
- Inédito -

 

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