UN POEMA DE ME COMO LOS VERSOS
No podemos juzgar la realidad con sentido común
cuando quemas una flor roja entre las piernas se acerca la muerte
te ahogas y vomitas
el miedo a la poesía de la vejez
sobre jardines degradados,
un réptil que te deja sin aliento,
lo sorprendo que me agota con un descaro de una feminidad
[masculina
su vejez es como un trapo que usas tras
un acto homosexual
un trapo contorsionista como la ropa
un trapo que tiras sobre el ano
debilitado por la sangre de las lesbianas
las rubias inmóviles de ojos azules
se besan con las morenas deslumbrantes
justo sobre sus pubis afeitados con la cuchilla
de la maquinilla de afeitar de los hombres
no penséis que si beso las manos de alex
o las manos largas y delgadas
de mi amiga por un instante
solo siento placer
el rincón geométrico de la casa de Antonioni
la cama demasiado grande que atrae como un imán
del silencio sexual
donde se practica el gesto violento de la autodestrucción
sobre una superficie cada vez más grande
el gesto de arrancar la mano que excita el cerebro
y luego escribe
una soledad humilde
y definitiva
en la oscuridad de la noche.
Ángela Marinescu
Me como los versos
Selección, prólogo y traducción de Corina Oproae
Godall Ediciones
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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