«Mi poesía es débil»
(Fuente: Descontexto)
(Fuente: Descontexto)
(Fuente: Daniel Freidemberg)
(Fuente: Henderson Espinosa)
(Fuente: Lab De Poesía)
(Fuente: Óscar Limache)
(Fuente: Óscar Limache)
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
(Fuente: Jonio González)
(Fuente: Óscar Limache)
La rama se dobla
porque el amor pesa,
como un globo lleno de aceite.
Águila
dichosa, murciélago tranquilo,
querías planear la inmensidad
y acabaste como un trapo en el tendedero del patio.
La baba
del caracol hace camino
y un taxi te lleva donde quieras
si tienes para pagarle,
no necesariamente con dinero.
Construida
la casa,
los habitantes quieren una piscina
en el jardín del vecino.
Hoy han
llamado dos veces al timbre,
la primera para la lectura del contador del gas,
la segunda por error.
La factura del gas está domiciliada en el banco,
¿pero quién paga las equivocaciones de puerta?
La
cuerda es más fuerte que la distracción
y sin embargo no aprieta demasiado.
Mañana te
esperaré de nuevo
a que vuelvas del trabajo.
Pasado es sábado,
pero dicen que hará buen tiempo.
El
domingo,
no hay por qué alegrarse,
iremos a comer donde siempre.
Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 2025
(Fuente: Voces del extremo)
(Fuente: Asamblea de plabras)
Se le cayó en el pozo su pelota dorada y le pidió a un frío sapo que bajara por ella; a cambio, le dio un beso en sus horribles labios: a duras penas él podía creer su suerte. Y al ver que recobraba su forma principesca, tras romperse el hechizo que le hiciera una bruja, supo que nunca más amaría a otro hombre y que, fuera cual fuere, no temería al destino. Pero el rey y la reina, sus padres, ¿qué dirían? La habían prometido a un primo en matrimonio cuyos vastos dominios al reino eran limítrofes, y que solía pasearse en un carro enjoyado. “Nuestra pena, amor mío, parecería a todos irremediable, excepto a ti y a mí: a aquellos que nunca, como un sapo, se han lanzado a un oscuro pozo o han extraviado su pelota dorada”. “¿Qué debemos hacer?”, le preguntó a su amante. Él la besó otra vez, y dijo estas palabras: “¿La magia del amor es menos poderosa en tu corte que en este pozo verde de moho?”
De Robert Graves, Borges dijo, en 1962: “Cada veinte poemas suyos que leo entiendo cinco. Esos cinco me parecen admirables. Deduzco que si los entendiera también hallaría admirables a los otros”. Dieciocho años después, narró así su visita a Graves en Mallorca: “Junto a una gran chimenea, Graves estaba sentado como un rey, o un jefe. Tenía un bebe en los brazos. [Borges y sus acompañantes] se acercaron a saludarlo. Levantó una mano en ademán ceremonioso y cuando la vio quedó absorto en ella. Al ver a María la atrajo hacia él; le besó, primero, la mano, después la cara. No habló; tal vez no oía o no entendía lo que hablaban. Todos parecían felices. La mujer les dijo que Graves, al enterarse de que a Borges le gustaba el poema de Alejandro, lo buscó, lo leyó: está de acuerdo en que es muy hermoso:
A su rey Alejandro habían vuelto un dios la tropa macedonia con estruendoso aplauso y, con hoscos lamentos, el mundo sojuzgado. ¿Quién sino un dios podría sofocar tanto orgullo..?
[Borges] hubiera querido preguntarle por qué lo excluyó de su obra; pero ya no es posible saberlo. Cuando Borges y María se iban, la mujer insistió en que volvieran y se quedaran unos días con ellos. This is heaven, afirmó”.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)